5 Mitos sobre la Preparación del Té y su Verdad
¿Mitos sobre el Té? ¿Cuantas veces te has topado con inconsistencias en lo que lees o escuchas en relación a cómo debes preparar tus tés?
En esta nota analizaremos 5 mitos sobre el té de alto impacto en la preparación de tu infusión que pueden estar afectando enormemente la calidad de lo que finalmente consumes. Esperamos que comprendas en profundidad la naturaleza que origina estos mitos y por supuesto, su veracidad.
Lo que nos dicen los medios
Seguramente te ha pasado que has estado leyendo algún reportaje o escuchando algún programa de TV en dónde hablan sobre té y de repente la información que recibes te descoloca por completo porque tenías completa seguridad que la realidad hasta ese momento era muy diferente…¿Qué ha sucedido?¿Por qué aquí me dicen que es malo para algo si yo pensaba que era bueno para ello? Probablemente estes de acuerdo en que estas inconsistencias sean habituales cuando se habla de té…
¿Por qué existe tanta inconsistencia en la información?
El mundo del té está repleto de mitos especialmente cuando comenzamos a adentrarnos en el mundo de los tés de alta calidad ya que por lo general en nuestro día a día el común de las personas están acostumbradas a consumir tés de bolsitas cuya preparación es bastante estándar, y este cambio hacia tés ortodoxos provoca muchas veces dudas que tendemos a resolver no siempre a partir de fuentes fiables. (Al final te dejamos un par de recomendaciones para verificar si tus fuentes son fiables o no). Es así como surgen respuestas diversas e inconsistentes para temas similares lo que da origen al nacimiento de mitos sobre el té en diversos ámbitos, como las formas de las hojas, mitos sobre cómo deben prepararse los tés, o acerca de sus beneficios, y así un largo etcétera.
A continuación examinaremos 5 mitos sobre el té que poseen un alto impacto en la calidad de la preparación de cualquier tipología, estos son:
1. El agua no debe hervir para preparar el té: Este mito surge producto de que el agua al hervir pierde su oxigeno disuelto, lo que distorsiona el sabor del Té. Efectivamente esto sí sucede, pero si analizamos en profundidad el comportamiento del oxigeno disuelto al aumentar la temperatura del agua nos daríamos cuenta de que casi un 80% de este oxígeno se pierde entre los 30ºC y los 85ºC. Además, cuando recién hierve nuestra agua gran parte de ella aún no alcanza los 100ºC, sino se evaporaría de forma instantánea, estando la gran mayoría en torno a los 95ºC. Por lo tanto, entre apagarla poco antes de que hierva o apagarla apenas haya soltado el primer hervor prácticamente no hay diferencia. Por lo tanto este mito sobre el té es: Falso. Sí debemos tener precaución de apagar el agua apenas hierva, de otra forma comienzan a desarrollarse químicos no deseados.
2. El agua mineral no es buena para preparar té: En relación al tipo de agua que utilicemos lo que debe preocuparnos es que posea un bajo contenido de cloro y un bajo contenido de sales de calcio y magnesio lo que se conoce como agua blanda, puesto que una alta disponibilidad de estos compuestos tienden a amargar el sabor del té. Las aguas minerales son aquellas que provienen de yacimientos subterráneos y por general no son buenas para el té, ya que muchas de ellas no son blandas, lo que es difícil de determinar a partir de la información que nos otorgan las empresas proveedoras por lo que es preferible no utilizarlas. Por lo tanto este mito sobre el té es: Verdadero
3. Re-hervir el agua es malo para la salud: Probablemente todos hemos constatado alguna vez el cambio en el sabor del agua cuando la hacemos hervir y la dejamos enfriar. Este cambio se debe a que en la ebullición muchos elementos se volatilizan y comienzan a desaparecer, como el oxigeno, mientras que otros elementos como nitratos, arsénico, sodio y minerales como el flúor, calcio y el magnesio aumentan su concentración. Mientras más tiempo hierve el agua, o mientras más veces la hacemos hervir, vamos evaporando el H2O aumentando fuertemente la concentración de estos compuestos por cada ml que queda en el hervidor, a niveles que sobrepasan por mucho los límites saludables, lo que no solo puede afectar la apreciación sensorial, sino que puede provocar enorme daños a la salud en el largo plazo. Por lo tanto este mito sobre el té es: Verdadero
4. La leche o el azúcar afectan los beneficios de nuestro té: Si lo que pretendemos es apreciar en plenitud las notas aromáticas que un té de origen posee lo peor que podemos hacer es utilizar aditivos que obstruyan la percepción de sus características. Desde un punto de vista de las propiedades, en estricto rigor no cambiamos drásticamente la composición química del té al agregarlos, ni destruimos sus químicos beneficiosos, sin embargo si se produce la unión de algunos antioxidantes con las proteínas de la leche, lo que probablemente cambiará la forma en la que nuestro organismo asimila los diferentes nutrientes presentes en tu taza, ya que nuestro organismo privilegiará por ejemplo la asimilación de cualquier tipo de carbohidrato simple como el azúcar y además le costará más acceder a los antioxidantes libres ya que requerirá separarlos previamente de las proteínas de la leche, que por lo general son complejas de procesar. Por lo tanto este mito sobre el té es: Verdadero
5. Re-infusionar las hebras baja la calidad de la infusión: En occidente tendemos a homologar los tés ortodoxos con los tés de bolsita CTC, bajo la creencia de que infusionarlos más de una vez nos entregará una mala segunda infusión como ocurre en los tés de bolsita. Pero la verdad es que no solo desaprovechamos las hebras si no lo hacemos, sino que en algunas variedades una segunda, tercera o cuarta infusión pueden desencadenar un sabor mucho más robusto que la primera. Debemos procurar que estas re-infusiones ocurran en un lapso de no más allá de media hora, o máximo 1 hora. En consecuencia, este mito sobre el té es: Falso.
Esperamos que estas recomendaciones te hayan gustado y que sepas sacarle provecho. Si te ha gustado el artículo, te solicitamos que puedas ayudarnos a difundirlo por redes sociales.
Ten en cuenta una última cosa…
¿Cómo podemos considerar si nuestras fuentes de información son fiables? Claramente esto puede costarnos más en un principio si no tenemos tanto conocimiento, sin embargo lo mejor que puedes siempre hacer es preguntar y prestar atención a la seguridad de quien te responde, y más importante, ver si hay consistencia lógica entre lo que te dicen y el porqué. Si no hay un por qué y más bien encuentras una pausa incomoda, quizás no debieses tomar mucho en cuenta esa recomendación….
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