
Té y café podrían ayudar a reducir el riesgo de demencia
El vínculo entre las bebidas con cafeína y la salud cerebral continúa siendo objeto de investigación científica. Un nuevo estudio publicado en JAMA sugiere que las personas con un mayor consumo de café y té con cafeína podrían presentar un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes consumen cantidades más bajas.
Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados no demuestran una relación causal y que los hallazgos deben interpretarse con cautela. Aunque el estudio observó asociaciones estadísticas favorables, las mejoras objetivas en las funciones cognitivas fueron pequeñas y de relevancia clínica limitada.
La investigación que analizó décadas de consumo de café y té
El estudio utilizó información procedente de dos de las cohortes de salud más importantes de Estados Unidos:
- Nurses’ Health Study
- Health Professionals Follow-up Study
Durante años, los participantes reportaron periódicamente su consumo de:
- café con cafeína
- café descafeinado
- té
Los investigadores compararon estos datos con diagnósticos posteriores de demencia, registros médicos y evaluaciones cognitivas.
El análisis también consideró factores potencialmente influyentes como:
- edad
- dieta
- actividad física
- enfermedades preexistentes
- estilo de vida
El objetivo era determinar si existía una asociación entre el consumo habitual de bebidas con cafeína y la preservación de la función cognitiva.
Menor riesgo observado entre quienes consumían más café y té con cafeína
Los resultados mostraron que los individuos con mayor consumo de café y té con cafeína presentaban un 18 % menos riesgo de desarrollar demencia en comparación con aquellos con menor consumo.
Asimismo, los participantes de mayor consumo reportaron:
- menor deterioro cognitivo subjetivo
- mejor memoria verbal
- mejores resultados en pruebas cognitivas globales
Los investigadores también observaron asociaciones similares en personas portadoras de la variante genética APOEε4, uno de los principales factores de riesgo genético asociados a la enfermedad de Alzheimer.
El efecto protector aparente fue más evidente en participantes de menor edad dentro de la población estudiada.
Por qué la cafeína resulta interesante para la investigación cerebral
Existen diversas hipótesis biológicas que justifican el interés científico en la cafeína.
La sustancia actúa bloqueando receptores de adenosina en el cerebro, un mecanismo relacionado con:
- atención
- estado de alerta
- comunicación neuronal
Algunas investigaciones previas sugieren además posibles efectos sobre:
- neuroplasticidad
- inflamación cerebral
- sensibilidad a la insulina
- estrés oxidativo
El té y el café también contienen compuestos antioxidantes que podrían contribuir a proteger las células frente al daño oxidativo asociado al envejecimiento.
No obstante, los autores recalcan que estos mecanismos aún no prueban que la cafeína prevenga directamente la demencia.
Las limitaciones que obligan a interpretar los resultados con cautela
Uno de los aspectos más importantes del estudio es que se trata de una investigación observacional.
Esto significa que puede detectar asociaciones, pero no demostrar causa y efecto.
Los investigadores destacan varias limitaciones:
- los diagnósticos de demencia se basaron parcialmente en registros y reportes médicos
- parte de la información fue autodeclarada por los participantes
- los beneficios cognitivos objetivos observados fueron pequeños
De hecho, algunas diferencias estadísticas encontradas en las pruebas cognitivas fueron tan reducidas que los propios autores reconocen que su relevancia clínica es limitada.
Otro hallazgo interesante es que el consumo elevado de café descafeinado no mostró la misma asociación observada con las bebidas que contenían cafeína.
Además, los beneficios potenciales parecieron concentrarse en niveles moderados de consumo, equivalentes aproximadamente a:
- 2 a 3 tazas de café al día
- 1 a 2 tazas de té al día
Consumir cantidades mayores no pareció aportar beneficios adicionales.
El nuevo estudio aporta evidencia adicional sobre una posible relación entre el consumo moderado de café y té con cafeína y un menor riesgo de demencia.
Sin embargo, los resultados no permiten afirmar que estas bebidas prevengan enfermedades neurodegenerativas.
Por ahora, la investigación sugiere una asociación interesante que merece seguir siendo estudiada mediante ensayos más robustos y mediciones cognitivas objetivas.
Para consumidores y profesionales de la industria del té, el hallazgo refuerza el creciente interés científico por comprender cómo los compuestos presentes en las bebidas tradicionales pueden influir en la salud cerebral a largo plazo.
Nota desarrollada por: Andrea Buenaño

Equipo de Tea Institute Latinoamérica
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