
Plantaciones de té extranjeras en Kenia bajo amenaza
Plantaciones de té en Kenia: tensión por disputas territoriales
Las plantaciones de té en Kenia enfrentan un panorama complejo por disputas territoriales que reavivan heridas coloniales no resueltas. En Nandi Hills, más de 100 residentes ocupan 140 hectáreas del predio Sitoi, donde recolectan té y viven en condiciones precarias.
La comunidad local sostiene que Eastern Produce Kenya (EPK) les donó esas tierras en 1986. Sin embargo, la empresa, subsidiaria de la británica Camellia Plc, afirma haber cedido solo 82 hectáreas, y no las 222 que reclama la cooperativa agrícola Kimasas.
Colonialismo y tierras: el trasfondo de la disputa
El presidente de Kimasas, Daniel Biwott, asegura que su abuelo vivía en esas tierras antes de que los colonos británicos las ocuparan en 1905. Desde su perspectiva, recuperar las 140 hectáreas restantes significa corregir una injusticia histórica.
Este no es un caso aislado. En enero, un grupo atacó otra plantación de propiedad extranjera y destruyó más de 100 árboles. La Asociación de Cultivadores de Té de Kenia denunció la participación de grupos organizados con respaldo político, comparando la situación con las expropiaciones ocurridas en Zimbabue en los años 2000.
Impacto económico de los conflictos por tierras en Kenia
Las empresas productoras de té reportan pérdidas superiores a los 200 mil dólares mensuales debido a estas acciones ilegales. La industria representa cerca del 25 % de los ingresos por exportación de Kenia y mantiene a más de cinco millones de personas.
Muchas comunidades expresan su frustración por la falta de mecanismos eficaces para resolver las apropiaciones de tierras realizadas durante el periodo colonial. Aunque la Constitución de 2010 estableció una Comisión Nacional de Tierras, sus resultados han sido limitados.
Reformas legales y resistencia empresarial
La Constitución de 2010 redujo las concesiones de tierras de 999 a 99 años. Sin embargo, activistas critican que el gobierno no haya utilizado su autoridad para exigir reparaciones significativas a favor de las comunidades locales.
Guy Chambers, exdirector de una firma británica que operó en Kenia, indica que estos conflictos se originan porque las tierras de las grandes empresas extranjeras fueron arrebatadas a comunidades ancestrales.
Tensiones generacionales y soluciones estancadas
El abogado Joel Kimutai Bosek ha impulsado demandas contra empresas y gobiernos extranjeros, sin lograr resultados efectivos. Advierte que las nuevas generaciones mostrarán menor paciencia y mayor disposición a la confrontación.
En 2023, una comunidad local ofreció adquirir una plantación al fondo CVC Capital. No obstante, una empresa de Sri Lanka concretó la compra. A pesar de los pedidos de una disculpa formal por parte del gobierno británico, este aún no ha respondido.
La disputa legal continúa y el riesgo aumenta
EPK insiste en que el conflicto actual no surge por una injusticia colonial, sino por una donación realizada bajo acuerdo mutuo. En 2019, la Comisión Nacional de Tierras reconoció a la cooperativa Kimasas como propietaria de las 222 hectáreas. Sin embargo, EPK apeló la decisión, argumentando que los documentos presentados eran falsos.
Desde agosto de 2023, más de 200 personas han vuelto a ingresar al terreno en disputa. Aunque una orden judicial autorizó el desalojo, las autoridades aún no la han ejecutado.
Peter Goin, gerente general de EPK, advierte que permitir estas tomas podría poner en riesgo el futuro de la agricultura organizada en el país.
Nota desarrollada por: Andrea Buenaño

Equipo de Tea Institute Latinoamérica
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