
Sri Lanka apuesta por una producción de té libre de pesticidas
Sri Lanka apuesta por una producción de té libre de pesticidas
El gobierno de Sri Lanka ha emitido un edicto que restringe la utilización de fertilizantes, herbicidas y pesticidas sintéticos en la producción de té; con el objetivo de hacer que el té cultivado en esta región sea lo más puro posible.
Una medida necesaria, pero también pone en riesgo el ritmo de exportación de té en Sri Lanka
Los productores de té en Sri Lanka no están muy contentos con la medida, ya que si el gobierno detiene el suministro de los fertilizantes que han estado usando hasta el momento, se generarán retrasos en la producción, sobre todo para los pequeños agricultores.
Kehel Gunanthna, presidente de una asociación de los pequeños agricultores, explicó que hacer la transición de fertilizantes sintéticos a orgánicos en las plantaciones de té realmente ha de tomar alrededor de cinco años. Al mismo tiempo indicó que es posible que el rendimiento de producción y la calidad del producto puedan disminuir en esta etapa de transición, poniendo en peligro las exportaciones del país.
Es importante tener en cuenta que mantener en alto los volúmenes de exportación de té es esencial para un país como Sri Lanka, donde se produce cien veces más té del que se podría consumir localmente. Y aunque los productores de té comprenden apenas el 5% del sector agrícola, su producción combinada genera más de mil millones de dólares al año en ingresos para el mercado nacional.
Un modelo de producción de té primordialmente orgánico
Sri Lanka destaca en la producción de té por seguir un proceso ortodoxo en la cosecha de sus cultivos, en el que mayormente se seleccionan de forma manual las hojas y brotes a emplearse en la elaboración de sus tés. Es un proceso que requiere más tiempo y es más costoso que el procesamiento CTC (para los tés de bolsita), pero se obtiene como resultado un té de calidad premium.
La agricultura orgánica requiere de mucha mano de obra y, si bien el té tiene una mayor calidad y un mejor precio, hay mucho menos producto para llevar al mercado. Así que esto ubica a la mano de obra en el centro del desafío, ya que el 70% del té de Sri Lanka lo producen ahora los 600.000 pequeños productores de té en el país.
Ninguna otra región productora en estos tiempos modernos ha intentado volver al cultivo orgánico de la manera en que lo está haciendo Sri Lanka, pero estos últimos entienden muy bien que los consumidores actuales, especialmente los jóvenes amantes del té, favorecen este tipo de enfoques que cuida tanto la calidad del producto como la ética en la producción.
Ya que el consumidor de hoy en día no solo quiere un té con sabor y aroma cautivador, sino que le importa en gran medida que la producción de dicho té sea sostenible, ecológica, orgánica certificada y con un packaging ambientalmente responsable.
Apuntando a ser el té “más limpio” del mundo
En 2010, Sri Lanka produjo 330 millones de kilos de té que cubrieron 222.000 hectáreas, en las que se necesitaron unas 160.000 toneladas métricas de fertilizante al año. Esta tasa de uso de fertilizante se ha mantenido para 2020, aunque la producción ha disminuido 40 millones de kilos y los cultivos de té cubren ahora 253.000 hectáreas; indica Javampathy Molligoda, actual presidente de la Junta del Té de Sri Lanka.
Molligoda aboga por un esfuerzo colectivo a nivel nacional para producir abono orgánico con alta tecnología y está presionando fuertemente para que se establezcan reglas que permitan la importación de fertilizantes orgánicos. Este esfuerzo es parte de un plan estratégico para lograr ofrecer un té sin residuos de pesticidas.
En 2017, el ex-presidente de la Junta, Rohan Pethiyagoda, mencionó que para mantenerse competitivo “hay que ofrecer un producto que se distinga de la competencia. También tenemos que considerar las necesidades de nuestros consumidores. Los mercados occidentales tienden a querer tés limpios con un mínimo de impurezas y pesticidas; también están muy interesados en la ética dentro de la producción del té que se traduce en salarios justos y también en la no utilización de mano de obra infantil”.
“El hecho de que Sri Lanka sea el único país del mundo que produce té negro cumpliendo todos estos requisitos es enormemente significativo”, dijo.
Un reconocimiento a Sri Lanka por su esfuerzo
En 2019, Sri Lanka prohíbe el uso de glifosato, un herbicida ampliamente utilizado en los cultivos de té. La decisión surge a raíz de los problemas de salud por auto-envenenamiento que han experimentado los agricultores que empleaban este herbicida. Una investigación académica publicada en mayo de 2020 concluyó que la regulación y reemplazo de pesticidas tóxicos redujo en un 70% los casos de auto-intoxicación. La OMS estima que la exposición a sustancias químicas peligrosas mató o comprometió la salud de 1.6 millones de personas en 2016.
De hecho, Sri Lanka fue nominada recientemente para un premio respaldado por la ONU por controlar el uso de pesticidas altamente peligrosos. Molligoda expresa que la pregunta más importante es si “le estamos dejando las plantaciones de té a las generaciones futuras en mejores condiciones de las que las heredamos”.
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Nota desarrollada por: Jesús Colina

Equipo de Tea Institute Latinoamérica
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