
Innovación japonesa: té creado por insectos en tiempo récord
Fermentación natural dentro del cuerpo del insecto
Las orugas habían consumido las hojas y transformado el material vegetal en pequeños excrementos oscuros. Al infusionarlos en agua caliente, Maruoka observó un líquido de color ámbar, similar al té. El aroma era floral y agradable; el sabor, sorprendentemente equilibrado.
A diferencia del proceso tradicional del té —cosecha, vaporizado, enrollado, fermentación y secado—, los insectos completaron todas estas etapas dentro de su cuerpo en menos de 24 horas. Según Maruoka, este proceso biológico representa una forma inédita de fermentación acelerada.
Sabores creados por insectos y hojas locales
Intrigado por el resultado, Maruoka comenzó a experimentar. Alimentó orugas con hojas de manzano, castaño y caqui, probando cerca de 50 combinaciones distintas entre especies de insectos y tipos de hojas. El resultado no se asemejaba ni al té negro ni al oolong, sino a una categoría completamente nueva.
Este proceso dio origen a su empresa Chu-hi-cha, fundada en Kioto en 2023. El nombre significa literalmente té secretado por insectos. Aunque inicialmente lo llamó de forma coloquial “unkorocha” (té de excremento), chefs de alta cocina —incluido uno con estrella Michelin— elogiaron el sabor, sugiriendo un nombre más refinado.
Del laboratorio al mercado: Chu-hi-cha
El proyecto obtuvo financiamiento rápidamente: Maruoka recaudó un millón de yenes en solo cuatro días mediante crowdfunding. El gobierno de la prefectura de Kioto apoyó la iniciativa, alentándolo a convertirla en un emprendimiento formal.
Para escalar la producción, Maruoka se trasladó a Matsuzaki, en la península de Izu, principal zona productora de hojas de cerezo Oshima-zakura. Allí cultiva hojas libres de químicos y coordina un equipo que alimenta a las orugas y recolecta el material fermentado.
Té, alcohol y polifenoles: una nueva frontera
Además del té, Maruoka desarrolló un licor infusionando el material fermentado en vodka. En 2024 produjo 100 botellas experimentales con aroma a cerezo, que se agotaron rápidamente. En noviembre lanzó una segunda partida de 2.000 botellas, bajo el nombre Lepi Trail (“el rastro del insecto”).
El té creado por insectos contiene altos niveles de polifenoles, compuestos que los insectos no absorben y excretan. Aunque estos polifenoles son beneficiosos para la salud humana, Maruoka evita promover el producto desde un enfoque funcional.
“No necesita más elogios que su sabor y aroma”, afirma. “Quiero que sea disfrutado simplemente como té.”
Reconocimiento y futuro del té creado por insectos
En 2025, Chu-hi-cha recibió el Premio Especial del Jurado en los Kyoto Next Awards, que reconocen proyectos con impacto en la identidad y marca de Kioto. El siguiente paso de Maruoka será experimentar con hojas de manzano de Aomori y duraznero de Fukushima.
Esta innovación plantea una nueva pregunta para el mundo del té:
¿hasta dónde puede llegar la fermentación cuando la naturaleza toma el control?
Nota desarrollada por: Andrea Buenaño

Equipo de Tea Institute Latinoamérica
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