Los secretos mejor guardados de la industria de té en Latinoamérica
Los secretos mejor guardados de la industria de té en Latinoamérica
No es extraño que la mayoría de las personas asocie el té con la cultura oriental, en particular con China o Japón. Seguramente tú también lo has hecho alguna vez. Sin embargo, a medida que profundizamos en este rubro nos damos cuenta de que existen muchos países que también lo producen, repartidos por lugares muy disímiles alrededor del globo. E incluso Latinoamérica también tiene una posición importante en este ámbito a nivel mundial; ¿quieres saber por qué?
En esta nota te contaremos algunos secretos tealeros que te darán una idea de la gran relevancia de América Latina en relación con la industria del té.
Tienen relación con tres países cuyos cultivos de Camellia Sinensis poseen características muy especiales. Sigue leyendo para que puedas conocerlos.
Innovación en la producción de té
Cuando un país especializado en la producción de café decide introducir cultivos de Camellia Sinensis en sus tierras, parece sensato consultar con los expertos mundiales en el tema.
Esto fue lo que hizo precisamente la gente de Agrícola Himalaya S.A., en Colombia, cuando decidió cultivar plantas de té en la zona andina de Bitaco, Valle del Cauca.
¿Qué pasos dieron para lograrlo?
Por este motivo, una delegación de la empresa viajó a India para capacitarse en la producción de té y posteriormente contrató a un experto en los secretos del cultivo de té, proveniente de Sri Lanka, para que los asesorara en terreno. De esta forma, la plantación se nutrió del saber de ambos países, productores por excelencia de té desde el siglo XIX.
Sin embargo, con posterioridad la compañía dueña de la plantación Bitaco procuró darle un sello propio al té colombiano, por lo cual se apartó de la tradición tealera en relación con la graduación de su producto.
La nomenclatura tradicional británica
Los tés negros producidos en India y en Sri Lanka comparten una clasificación en común que proviene de un sistema de categorización establecido por los británicos, bajo cuyo dominio se originó la producción de té en ambos países.
Se trata de un conjunto de siglas que se refieren al grado de las hojas y que buscan comunicar principalmente aspectos relativos a su apariencia (tales como su tamaño, la presencia de brotes y la posición que ocupaban las hebras cosechadas en la planta).
De esta forma, cuando leemos en un envase de té que se trata de un Assam FTGFOP1, por ejemplo, de inmediato podemos saber que se trata de un producto de muy alta calidad (Finest), con alto contenido de brotes (Tippy) de color dorado (Golden), hecho con las primeras hojas de la planta (Flowery Orange Pekoe) y de tamaño superior al promedio (1).
La originalidad del té colombiano
Bitaco, por su parte, ha decidido descartar esta categorización e inventar su propio sistema para catalogar su té negro, con la finalidad de otorgarle un sello propio y local, celebrando así su originalidad como terroir de té. Así, de menor a mayor tienen las categorías Leafy, Wiry y Tippy (esta última reemplazada por Needles en el caso del té verde).
Té de altura en Latinoamérica
Hay muchos aspectos destacables respecto al té colombiano de Bitaco. Pero sin duda uno de los más notorios es el hecho de que se trata de un té de altura, pues es cultivado entre 1800 y 2050 m.s.n.m.
Si bien la elevación no es un factor que determine por sí solo una calidad excepcional, sí es cierto que los ejemplares de montaña son muy cotizados en la industria del té.
Esto se debe a que la especial conjunción de factores geográficos y climáticos que se da respecto a éstos, determina la formación de hojas pequeñas con gran concentración de compuestos aromáticos volátiles, lo que enriquece su perfil sensorial.
Un elemento en común con tés destacados
En el caso de Bitaco, su té nace en la Cordillera de los Andes colombiana, en un terroir que combina los nutrientes del suelo volcánico con la alternancia de la luz del sol y nieblas de montaña. Se trata de alturas similares a la de zonas productoras emblemáticas, como Darjeeling en India y Nuwara Eliya en Sri Lanka,
¿A qué sabe el té colombiano?
El perfil organoléptico de este té latinoamericano de altura es complejo, combinando notas aromáticas provenientes de diversas familias. En cuanto al té negro, destaca su gusto básico dulce, su bajísima astringencia y sus notas a miel y a cacao. El té verde por su parte posee notas frutales, con notas que rememoran a la piña.
¿Sabes cuál es el mayor productor de Té en Latinoamérica?
Nos trasladamos ahora hacia el sur, donde Argentina nos sorprende con el 90% de la producción total de té del continente americano, elaborando té negro, verde, y en menor medida té rojo (dark tea). Los cultivos trasandinos se encuentran concentrados en la provincia de Misiones (190 m.s.n.m. en promedio), y en la parte norte de la zona de Corrientes (96 m.s.n.m.)
El sello del Té Argentino
El té argentino es muy cotizado a nivel comercial por una característica particular: su transparencia en la infusión, lo cual lo hace un candidato muy adecuado para la preparación de iced teas. Y qué mejor consumidor de esta bebida que Estados Unidos, el que precisamente es su mayor comprador.
Turismo a partir del Té
Además, el país ha logrado entrelazar la producción de té con el turismo, visualizando a aquel no sólo como una mera infusión, sino como toda una experiencia gastronómica y cultural, que origina recorridos de esparcimiento ligados a su historia y a la cocina local.
La fisonomía actual de la zona tealera argentina
Las primeras semillas de té llegaron a Argentina desde Ucrania en manos del sacerdote Tijón Hnatiuk, quien se las regaló a su hermano residente en Tres Capones (Misiones). Luego de ello el té argentino ha transitado un largo camino.
Según información oficial del gobierno de Misiones, en Argentina existen actualmente más de 5.000 productores de té, además de 5 Cooperativas y 60 Pequeñas y Medianas empresas tealeras que cuentan con plantas elaboradoras1.
El sello tealero argentino
Los productores de té del país tienen claro que el sello de su producto es de carácter estratégico más que sensorial: es reconocido a nivel mundial por su color, por su inocuidad y por permanecer translúcido en la infusión fría.
De ahí que sea tan cotizado para el mercado de los iced teas. Debido a la altura en que se produce no se trata en general de un té aromáticamente complejo, aunque sí es efectivo que sus productores han apuntado paulatinamente a su premiumización, trabajando para lograr un “té gourmet”.
El té más austral del mundo
Culminamos nuestro viaje del té en latinoamérica visitando el paralelo 39 de latitud sur, donde se encuentra en la actualidad la plantación de té más austral del mundo, en la región de la Araucanía en Chile.
Esta pertenece a la empresa Index Salus. Hasta su creación, este título le correspondía al jardín neozelandés Zealong ubicado en el paralelo 37 de la misma latitud.
Un desastre nuclear que motivó la reflexión
Corría el año 1986 y la central nuclear Chernóbil en Prípiat (Ucrania) colapsaba dramáticamente. En ese momento, la empresa alemana especialista en fitoterapia Salus-Haus – fundada en 1916- comprendió que debía buscar nuevos suelos para el cultivo de sus hierbas medicinales, ante la perspectiva de la amenaza radiactiva que eventualmente podía contaminar sus cultivos en Europa.
Con eso en mente, se instaló en Chile en 1991 bajo el nombre de Index Salus y escogió el camino entre Villarrica y Licanray, a una altura de poco más de 300 m.s.n.m., para emplazar sus plantaciones, ante la consideración de que la Cordillera de los Andes y el Océano Pacífico sirven de barrera natural ante la contaminación ambiental.
¿Qué papel jugó la Camellia Japónica en todo esto?
La observación de que la Camellia Japónica (ornamental) se adaptaba bien al clima de la zona, hizo que la compañía se preguntara si acaso la Camellia Sinensis podría correr la misma suerte. Después de todo, ambas especies pertenecen al género Camellia.
Así las cosas, a partir de 2003 comenzó la importación de cultivares desde Estados Unidos y comenzó la experimentación y selección de los más aptos.
Recordemos que la planta del té prefiere climas tropicales o subtropicales para su desarrollo, por lo que introducirla en latitudes extremas es todo un desafío agrícola.
¿Y cómo es el té del fin del mundo?
El té chileno se procesa como té verde, aunque en la práctica su aspecto y licor se asemejan más a la categoría del té blanco. Sus hojas son de color verde opaco, incluso parduzcas en algunos casos, y la infusión resultante es de un color dorado intenso, sin astringencia y con perfil herbal que evoca ciertas plantas clásicas del campo chileno, como el boldo.
Esto último no deja de tener sentido, considerando que los cultivos conviven con decenas de especies de plantas medicinales cultivadas por la empresa. Sin duda se trata de un té verde muy poco común.
¿Qué otra cualidad podemos encontrar en el té chileno?
Existen dos aspectos que destacan en este cultivo. El primero de ellos es que la empresa señala haber elegido cultivares bajos en cafeína como elemento diferenciador de su producto.
El segundo es que el té proveniente de Salus cuenta con certificación orgánica, lo que se traduce en una ventaja para quienes optan por el consumo de alimentos libres de residuos químicos.
Latinoamérica también tiene algo que decir
Para quienes somos fanáticos de la infusión de la Camellia Sinensis resulta muy emocionante contar con plantaciones locales de este producto.
Además, en un escenario dominado por países que son importantes productores desde el punto de vista volumétrico, técnico e histórico, resulta inspirador ver cómo nuestro continente no se queda atrás y tiene también un estilo propio así como un mensaje que comunicar dentro de la industria del té.
Los aprendizajes del té en Latinoamérica
Colombia nos habla de sustentabilidad, con una mirada que busca beneficiar a la naturaleza y a las personas que habitan la zona de Bitaco. Argentina se ha abierto paso como un gran exportador en un mercado altamente competitivo y desarrollando maquinaria que ha permitido la mecanización de sus cosechas.
Mientras que Chile ha sido capaz de cultivar té en un clima inesperado, evidenciando la importancia de la agricultura orgánica en un mundo frecuentemente amenazado por desastres ambientales y el abuso químico en la gestión de plantaciones.
Como latinoamericanos bien podemos sentirnos orgullosos del sello propio que ostenta el té producido en esta zona del mundo, si bien joven en cuanto a historia productiva pero con una mirada renovada que posiciona al té en armonía con el entorno donde ha sido plantado y, por supuesto, con el ser humano que lo cultiva.
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Esta nota ha sido desarrollada íntegramente por el equipo de colaboradores de Tea Institute Latinoamérica y constituye material original de nuestra autoría cuya propiedad intelectual se encuentra protegida. Es por ello que cualquier reproducción total o parcial sin el consentimiento de Tea Institute Latinoamérica constituye una violación a los derechos de copyright internacional.
Nota desarrollada por: Marión Garín

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