
Revolución orgánica amenaza a la Industria del Té de Sri Lanka
Revolución orgánica amenaza a la Industria del Té de Sri Lanka
La intención del gobierno de Sri Lanka de convertirse en el primer productor de alimentos 100% orgánicos del mundo, amenaza su preciada industria del té. Se cree que esta iniciativa podría devenir en desastres para el sector agrícola y convertirse en otro golpe para la economía -ya bastante afectada- del país.
El camino hacia una producción 100% orgánica
Sri Lanka se encuentra en las garras de una crisis económica inducida por la pandemia. En primer término, el producto interno bruto contrayéndose a más del 3% el año pasado. En segundo término, las esperanzas que tiene el gobierno de retomar el crecimiento se han visto afectadas por una nueva ola de coronavirus.
Los fertilizantes y pesticidas se encuentran entre una serie de importaciones clave que el gobierno ha detenido mientras lucha contra la escasez de divisas.
El presidente Gotabaya Rajapaksa prohibió a inicios del presente año, el uso de fertilizantes químicos en las labores agrícolas. No obstante, productos como la canela, la pimienta y el arroz se han visto ya afectados por la prohibición. Es por ello que los propietarios de las plantaciones de té predicen que sus cosechas podrían fallar en este mes de octubre.
Gracias al buen tiempo y a las antiguas existencias de fertilizantes, la cosecha de té alcanzó un récord de 160 millones de kilos producidos durante la primera mitad del 2021. Sin embargo, desde el mes de julio ha venido cayendo.
El maestro productor de té Herman Gunaratne, uno de los 46 expertos elegidos por Rajapaksa para guiar la revolución orgánica, teme lo peor.
“La prohibición ha llevado a la industria del té a un completo desorden”, dijo Gunaratne en su plantación de té en Ahangama, al sur de Colombo. “Las consecuencias para el país son inimaginables”.
Seguridad alimentaria vs producción
El té es el producto de mayor exportación de Sri Lanka. Pues genera más de 1.250 millones de dólares al año, lo que representa alrededor del 10% de los ingresos de exportación del país.
Rajapaksa llegó al poder en 2019 prometiendo fertilizantes extranjeros subsidiados, pero dio un giro de 180º, argumentando que los productos químicos agrícolas estaban envenenando a las personas.
Gunaratne, quien produce el té Virgin White, fue retirado el mes pasado del Grupo de Trabajo para una Socioeconomía Verde de Rajapaksa, después de estar en desacuerdo con el presidente.
Gunaratne argumenta que el té de Sri Lanka posee uno de los contenidos más bajos de químicos nocivos en comparación a cualquier otro té del mundo. Además, asegura que realmente no representa ninguna amenaza para los consumidores.
Sanath Gurunada, quien maneja plantaciones de té orgánico y clásico en Ratnapura, al sureste de Colombo, dijo que si la prohibición continúa “la cosecha comenzará a colapsar en octubre y veremos las exportaciones seriamente afectadas en noviembre o diciembre”.
El té orgánico cuesta 10 veces más de producir y el mercado es limitado, agregó Gurunada.
WA Wijewardena, ex vicegobernador del banco central y analista económico, calificó el proyecto orgánico como “un sueño con costos sociales, políticos y económicos inimaginables”. Dijo también que la seguridad alimentaria de Sri Lanka se había “comprometido” y que sin divisas está “empeorando día a día”.
Un amenaza generalizada para el sector agricultor
Los expertos dicen que el problema del arroz también es grave, mientras que los productores de hortalizas realizan protestas casi diarias por la reducción de las cosechas y los cultivos afectados por las plagas.
Los agricultores dicen que las exportaciones de canela y pimienta de Sri Lanka también se verán afectadas por la campaña orgánica.
“Si nos volvemos completamente orgánicos, perderemos el 50% de la cosecha, (pero) no obtendremos precios un 50% más altos”, explicó Gunaratne.
Los propietarios de las plantaciones de té dicen que, además de la pérdida de ingresos, una mala cosecha causaría un enorme desempleo, ya que las hojas de té todavía se recogen a mano.
“Con el colapso del té, los trabajos de tres millones de personas estarán en peligro”, dijo la Asociación de Propietarios de Fábricas de Té en un comunicado.
El ministro de Plantaciones, Ramesh Pathirana, dijo que el gobierno esperaba proporcionar abono orgánico en lugar de fertilizantes químicos.
Aún así, Rajapaksa sigue confiando en su rumbo, y dijo en una cumbre reciente de la ONU que confiaba en que su iniciativa orgánica garantizará “una mayor seguridad alimentaria y nutrición” para los habitantes de Sri Lanka.
Ha pedido a otros países que sigan el movimiento de Sri Lanka con los “pasos audaces necesarios para transformar de manera sostenible el sistema alimentario mundial”.
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Nota desarrollada por: Jesús Colina

Equipo de Tea Institute Latinoamérica
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