3 Tendencias Relevantes en el Cultivo de Tés de Alta Gama
3 Tendencias Relevantes en el Cultivo de Tés de Alta Gama
Seguramente has tenido la experiencia de cultivar tus propias plantas en tu hogar. Si es así, te habrás dado cuenta del gran cuidado y dedicación que requiere un cultivo de té, especialmente cuando se elige la opción de no utilizar pesticidas. Y es muy probable que a pesar de todos tus esfuerzos hayas visto debilitarse tu Ficus favorito, o ese hermoso Manto de Eva.
¿Te imaginas entonces cómo puede ser el esfuerzo que realiza un agricultor para sacar adelante varias hectáreas de cada cultivo de té, de los cuales depende para subsistir, especialmente cuando opta por el camino de la agricultura orgánica?
Como sucede en el caso de muchas especies vegetales, el cultivo de la Camellia Sinensis o planta del té no está exento de problemas y riesgos y por ende existe un trabajo constante para optimizar los resultados, especialmente en el caso de tés emblemáticos.
A lo largo de esta nota analizaremos tres importantes tendencias de cultivo que se suscitan en relación a tés de alta gama.
¿ A qué llamamos Tés de Alta Gama?
Probablemente has oído esta expresión en varias ocasiones, o sus equivalentes “té premium” o “té de especialidad”. Si bien transmiten la idea de que hablamos de los mejores tés del mundo, pueden resultar algo confusas, a diferencia de lo que ocurre en el rubro del café, en el cual el título “de especialidad” depende de criterios específicos de evaluación, a través de un sistema de puntuaciones.
En estricto rigor, en el mundo del té no existe una definición universal de lo que es un té de especialidad, sino que estas son etiquetas elaboradas por los actores de la industria en base a una suma de factores que presumiblemente elevarán la calidad del producto, pero que no son incuestionables. Podría ser útil, sin embargo, definir un té premium como “todo aquello que no es commodity”, sumado a factores como una producción limitada y un perfil organoléptico distintivo e irreemplazable.
Dicho lo anterior, vamos entonces con las tendencias…
Tendencia #1 – Tés Orgánicos
Según señala la FAO, la agricultura orgánica consiste en un sistema de producción que enfatiza la fertilidad del suelo y la actividad biológica, y que además minimiza el uso de recursos no renovables y descarta la utilización de fertilizantes y plaguicidas sintéticos, en orden a proteger el medio ambiente y la salud humana.
Bienvenidos los nutrientes…
Estos compuestos químicos son reemplazados por nutrientes de fuentes biológicas (como el compost y los desechos animales). El objetivo buscado es generar fertilidad en el suelo y mejorar sus propiedades físicas.
El proceso de conversión no es sencillo, sino que requiere cumplir una serie de requisitos técnicos y biológicos, iniciando con un proceso de transición de la finca que abarca entre 2 y 3 años desde la última vez en que se aplicó en ella químicos sintetizados. Esto no es menor, considerando que durante ese tiempo el granjero deberá realizar una fuerte inversión monetaria, pero todavía no podrá promocionar sus productos como orgánicos con la finalidad de conseguir mayores precios de venta.
¿Y quién certifica este proceso?
Existen agencias tanto estatales como privadas que se dedican a certificar el cumplimiento de los requisitos correspondientes a un sistema de cultivo orgánico. Las que pueden resultar más conocidas para nosotros son USDA Organic y la certificación para la Unión Europea, ambas pertenecientes al ámbito gubernamental.
Una tendencia al alza…
Según datos revelados por el Grupo Intergubernamental del Té de la FAO en su última reunión (Hangzhou, China, 2018), existe una tendencia al alza de los tés provenientes de cultivo orgánico. Esto se enmarca en un proceso general de adhesión a la sostenibilidad por parte de los consumidores, quienes están dispuestos a pagar más por productos que contengan atributos éticos.
Un dato interesante al respecto señala que en el año 2015 la cantidad de hectáreas de suelo certificado bajo estándares sustentables alcanzó 538.000, equivalentes al 14.2 por ciento del total de hectáreas cultivadas de Camellia Sinensis (dichos estándares son: Fairtrade International, Rainforest Alliance/Sustainable Agriculture Network, UTZ y certificación Orgánica).
Tendencia #2 – Desarrollo de Cultivares de Té
La Camellia Sinensis – planta del té – posee tres subespecies principales: assámica, sinensis y cambodiensis. Dentro de dichas subespecies, existen sub-variedades con características genéticas específicas que han crecido en zonas determinadas del mundo. Esto sucede ya sea espontáneamente (conocidas como variedades de la planta del té) o bien que han sido desarrolladas a través de intervención humana (cultivares).
Con relación con estos últimos, han sido creados por razones de eficiencia: para lograr una mejor adaptación de la planta a cierto clima, obtener una mayor productividad en la cosecha, hacerla más resistente a agresores ambientales o, en general, para desarrollar alguna otra cualidad deseable.
En busca del Cultivar Perfecto
En los países productores de té existen organismos dedicados específicamente al estudio y desarrollo de nuevos cultivares. El objetivo final de estas entidades es desarrollar sub-variedades de la planta que aseguren la mayor rentabilidad posible a los granjeros. Esto como una forma de proteger sus economías particulares y, de esa manera, resguardar una actividad económica de relevancia nacional.
Aunque esta no es una tendencia exclusiva de los tés de especialidad, sí es cierto que puede contribuir a la preservación de la producción de tés de alta gama, especialmente en tiempos de un agresivo cambio climático.
¿Por qué es importante la intervención de un organismo especializado?
El cultivo de té conlleva varios riesgos asociados. Uno de ellos es el deterioro de la calidad del suelo debido al uso excesivo de nitrógeno como fertilizante. Por otra parte, el uso de pesticidas ha ido creando a la larga mayor resistencia de pestes y bacterias patógenas. Por ello es necesario el desarrollo cultivares que puedan producir hojas de buena calidad con menos necesidad de nitrógeno, que sean resistentes a diversos depredadores, o que se adapten adecuadamente a ciertas condiciones climáticas.
Esto se logra aplicando técnicas de propagación vegetativa o fitomejoramiento de las plantas, con la finalidad de replicar los cultivares más resistentes y rentables.
¿ Y quién se encarga de investigar todo esto?
Es lógico suponer que dichos institutos pertenecen a países relevantes dentro del escenario tealero global. Podemos mencionar así la División llamada Tea Research dependiente del National Agricultural and Food Research Organization en Japón; el Taiwan Tea Research and Extension Station (TRES); el Tea Research Institute de China (TRI); el Tea Research Institute de Sri Lanka (TRI); la Tea Research Association en India (TRA); el Tea Research Institute de Kenia (TRI); y a nivel latinoamericano contamos con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en Argentina (INTA).
Tendencia #3 – Producción de Tés Boutique
Dentro de las diversas clasificaciones existentes en el rubro del té, existe una en particular llamada “tés boutique” o “tés vintage”. Se trata de tés que no solamente provienen de una zona específica del mundo, sino que de un jardín determinado dentro de ella. Estamos hablando de tés que tienen cualidades organolépticas únicas, provenientes en forma exclusiva del terroir local. Esto sumado a las prácticas agrícolas y de producción específicas utilizadas en dicha plantación particular.
Un famoso ejemplo de ello es el Darjeeling Magaret’s Hope, proveniente de la finca del mismo nombre, en la zona de Darjeeling, India.
La Magia del Mundo del Té
La producción boutique permite un gran margen de diferenciación. Aspectos tales como formas de nutrir el suelo, configuración de variedades de planta y/o cultivares del jardín específico, altura, pendiente de inclinación, ciclos de podas, edad de las plantas, además de técnicas aplicadas por el productor en la fábrica -como tiempos y formas de tostado, por ejemplo- pueden generar un producto especial que se diferenciará de los demás.
De seguro poseerán notas aromáticas especiales, llamativas y muchas veces únicas, aunque se trate del mismo tipo de té de plantaciones aledañas que por ende comparten un mismo terroir general.
Los mejor Pagados del Mercado
La producción vintage da lugar a la existencia de productos casi mágicos, muy escasos y altamente demandados. Lo que sucede en estos casos es que la plantación tendrá una capacidad limitada de producción anual e incluso estacional. Eso determinará su venta a un precio por lo general mucho más elevado de lo tradicional, ya que una oferta deseable y limitada se enfrentará a una alta demanda.
Nada es al azar y todo detalle cuenta…
Las tendencias mencionadas nos permiten vislumbrar que la industria del té está altamente tecnologizada. La agricultura del té no es una actividad primaria en el sentido tradicional del término, sino que existe en ella un alto aporte de valor, a través de las diversas prácticas de cultivo de té y cosecha desarrolladas por los granjeros y centros de investigación especializados.
Te invitamos a que la próxima vez que bebas ese té tan particular que tienes reservado para ocasiones especiales hagas un ejercicio. Disfruta y reflexiona sobre el complejo entramado de estrategias y prácticas pensadas que engrandecen el producto en tu taza gracias a cada cultivo de té.
Si te gustó esta nota te invitamos a que puedas compartirla.
Muchas gracias.
Nota desarrollada por: Marion Garín
Equipo de Tea Institute Latinoamérica

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