Las 3 mujeres más influyentes en la historia del Té
Las 3 Mujeres más influyentes en la historia del Té
Sabemos que la historia está llena de mujeres influyentes, hoy conocerás a las 3 que más aportaron al mundo del Té.
Resulta bastante curioso el que el té sea ampliamente asociado con el consumo femenino pero que, sin embargo, su historia esté repleta de protagonistas masculinos.
Ya sea que se trate de su descubrimiento, su cultivo, su estudio o su comercialización, en todos esos ámbitos resaltan los relatos sobre hombres curiosos y aguerridos que dedicaron sus vidas a la Camellia Sinensis, pero pareciera haber pocos casos de mujeres que hayan tenido un rol importante en el devenir del té.
Lo anterior, sin embargo, no quiere decir que no existan tales mujeres. De hecho, las hay: desperdigadas a través de los siglos, muchas veces solitarias en sus esfuerzos, pero siempre visionarias y perseverantes. Por esta razón, hemos decidido compartir contigo tres historias de mujeres influyentes en la historia que se abrieron camino en diversos ámbitos de la sociedad a través de su especial relación con el té, para dar a conocer su mirada renovada respecto de esta infusión. Son, sin duda, pioneras del té.
Roberta C. Lawson y Mary McLaren: una dupla de mujeres influyentes.
Seguramente desconoces que la bolsita de té en nuestras despensas surgió de la mente de dos mujeres de Milwaukee, Wisconsin, a comienzos del siglo XX.
Pero, esperen: ¿no suele decirse siempre que fue un comerciante llamado Thomas Sullivan quien inventó este dispositivo? Ciertamente tiene el mérito de masificar el té en bolsitas, pero realmente Lawson y McLaren las idearon en principio, llamándoles “the leaf holder” (el portahojas).
La creatividad al servicio de la economía
La finalidad de esta invención era evitar el desperdicio que se generaba al preparar una tetera con té cuando solamente se quería beber una taza. Además, las creadoras estaban conscientes de que su producto debía ser económico y fácil de utilizar.
Se trataba de una especie de sobre – o bolsillo como ellas mismas señalaban – hecho de tela de malla de algodón y reforzado con costuras longitudinales, suficientemente expansible como para permitirles a las hojas de té ser infusionadas adecuadamente.
Las mujeres más influyentes de la historia, ¿Opacadas por un hombre?
Ambas mujeres iniciaron los trámites de obtención de la patente en 1901, adjudicándosela dos años más tarde, en 1903. Sin embargo, no se sabe qué sucedió con posterioridad y no existen registros sobre si sus bolsitas de té fueron comercializadas.
El caso de Lawson y McLaren parecía encaminarse al éxito: identificaron un problema generalizado entre los consumidores de té, propusieron una solución innovadora, económica y de fácil implementación y obtuvieron el respaldo legal para comercializar su creación. Verdaderas mujeres influyentes en la historia del Té.
La pregunta que subsiste es ¿por qué, entonces, suele mencionarse al comerciante Thomas Sullivan como el inventor de la bolsita de té?. ¿Será una desventaja de género, por tratarse de una época donde la mujer estaba relegada esencialmente al ámbito de lo doméstico? ¿Será que las inventoras no encontraron la estrategia de marketing adecuada y, por tanto, su innovación no fue suficiente?
En cualquier caso, es un hecho histórico que nos hace reflexionar lo relacionado que está el Té con los procesos sociales de la humanidad.
Oura Kei y su papel crucial en relación con el té verde japonés
Hoy en día, los amantes del té sabemos que, en materia de tés verdes, Japón tiene un peso indiscutible. Es fácil asociar la cultura nipona con esta bebida, pues se ha ganado un lugar irremplazable en el rubro de la Camellia Sinensis. Cuesta asimilar que hubo una época en la que el té japonés permanecía confinado a las fronteras del país prácticamente en su totalidad. Hasta que Oura Kei entró en escena y se hizo conocida como una de las pioneras de la exportación del té verde de ese país.
Los primeros pasos de Oura en el mundo del té
Oura nació en Nagasaki, Japón, en el año 1828, en el seno de una próspera familia de comerciantes de aceite. Cuando tenía alrededor de veinte años de edad, ante el declive del negocio familiar, comenzó a explorar nuevos mercados en busca de oportunidades comerciales y fue así como decidió viajar a Shanghai para investigar el rubro del té.
En este contexto es que decide solicitar a un comerciante holandés que enviara muestras de té de la prefectura de Saga en su nombre al extranjero, específicamente a Estados Unidos, Inglaterra y Arabia, con la idea de captar prospectos de venta. Como consecuencia de lo anterior, y a raíz de la buena acogida de las muestras, en 1856 un comerciante inglés llamado William Olt visitó Nagasaki y le realizó un pedido de 60.000 kilogramos de té.
Un desafío monumental e inspirador
Oura sabía que no había ninguna plantación por sí misma que pudiera dar abasto para semejante orden, así que debió hacer un gran esfuerzo para cumplir con el requerimiento de Olt, recorriendo diversas fábricas de té del país. Finalmente, fue capaz de cumplir con el pedido, aunque de forma parcial, realizando así su primera exportación de té, la que sería la primera de muchas.
De esta forma se dio el puntapié inicial a la exportación de té japonés y en el año 1859, cuando los puertos de Nagasaki, Yokohama y Hakodate se abrieron al mundo exterior, comenzó una intensa era para el comercio internacional del té japonés. En este período, Oura alcanzó una gran prosperidad económica y mucho prestigio como una hábil mujer de negocios.
Una mujer influyente en la historia que nadó contra la corriente
Conocida como una mujer de voluntad firme, echó mano de todo el aprendizaje adquirido por su familia en el negocio del aceite y de sus contactos en Nagasaki, y gracias a su mentalidad estratégica y visionaria pudo aprovechar una oportunidad de negocio en un mercado que todavía era incipiente.
La forma en la que Oura abrió su propio camino en un momento donde la voz femenina no era válida ni legítima resulta especialmente destacable.
Sobre todo al saber que no tenía el respaldo de una pareja masculina, hecho que en la época era bastante incapacitante socialmente.
Un legado indiscutible
Oura Kei es conocida actualmente como la mujer que expandió el comercio internacional del té japonés. Falleció en 1884, y fue honrada de manera póstuma como una mujer de gran influencia, obteniendo un reconocimiento del Ministerio de Comercio y Agricultura japonés.
La señora Campbell Bigelow y su búsqueda de una oportunidad de negocio
Años 40, crisis de la Gran Depresión y Segunda Guerra Mundial, en mitad de esto Ruth Campbell Bigelow impulsaba su negocio de diseño de interiores. Su marido había perdido hace algunos años su trabajo como publicista en una prestigiosa empresa, por lo que el panorama financiero se había vuelto incierto.
En ese contexto, los Bigelow decidieron emprender en el rubro de los alimentos, en el entendido de que era un área promisoria. Así, estudiando las mezclas de especias que vendían las tiendas chinas, Ruth se adentró más respecto de otro producto estrella de esta cultura: el té.
Reinventándose entre naranjas y especias
Un día, disconforme con el té corriente vendido en el país hasta ese momento, se empecinó en crear una mezcla que le supiera bien, inspirada en una receta colonial. Luego de varios intentos, eligió el batch que le supo mejor y fue así como dio con la fórmula de su blend especiado, una mezcla de té negro, cáscara de naranjas y especias dulces.
Posteriormente, compartió su creación con familiares y amistades y la acogida fue muy favorable. Incluso, alguien cercano que sirvió su mezcla en una fiesta le reportó que había generado “constant comments” (comentarios constantes) de parte de sus invitados.
Una mujer influyente en la historia del tea blending
Este éxito fue el puntapié inicial para que esta mujer fundara la famosa Bigelow Tea Company, en el año 1945, cuando contaba con 47 años de edad. De hecho, su primer producto recibió precisamente el nombre de “Constant Comments”, y forma parte de la oferta de la empresa hasta el día de hoy.
Es más, según algunos estudiosos del té, la incursión de Ruth en el mercado de los blends cambió el paradigma del consumo de té para los Estados Unidos, elevando la experiencia sensorial de los consumidores y abriendo camino para la venta de mezclas especiales, en desmedro del té commodity.
Una jugada maestra: el “whiffing jar”
Pero no todo fue fácil para Ruth. Al principio introdujo sus tés en diversas tiendas gourmet, pero las ventas no eran suficientes para sostener el proyecto en el tiempo. Pensando en estrategias para impulsar su marca, un día recordó el episodio en que una clienta le consultó si podía oler el té.
La mujer quedó tan impresionada con el aroma que de inmediato compró un frasco y posteriormente regresó para comprar más. Esto le dio a Ruth la idea de incluir envases de aroma (o whiffing jars) en sus puntos de venta, para que los clientes pudieran oler sus productos, pues comprendió que el impacto aromático era clave para convencer a los consumidores de adquirirlos. Aparentemente, esta estrategia de marketing sensorial tuvo un efecto decisivo en su negocio, pues las ventas comenzaron a repuntar y con el paso del tiempo la marca se consolidó y expandió.
El legado de Ruth
Hoy en día, la Bigelow Tea Company es una empresa grande y consolidada establecida en Connecticut, Estados Unidos, que desde su fundación ha fabricado más de 150 blends. Además, desde el año 2003 es propietaria de una de las plantaciones de té más grandes existentes en el país, que es el Charleston Tea Garden, ubicado en Carolina del Sur, y que cuenta con poco más de 50 hectáreas.
Esta empresa, sostiene el legado de Ruth Bigelow, mujer que rescató una antigua receta colonial y cambió la forma de beber té en Estados Unidos.
Una reflexión más acerca de estas mujeres influyentes en la historia del Té
Estas mujeres inspiradoras no sólo fueron las primeras de su género en hacer lo que hicieron, sino que innovaron en áreas donde ningún hombre había incursionado antes. Con ingenio y valentía, se abrieron camino en ámbitos desconocidos y, de la mano del té, desplegaron su talento para demostrar que podían hacer un impacto en sus respectivos contextos.
Y, aunque su final fuera incierto como en el caso de Lawson y McLaren, igualmente tienen bien ganado su lugar en el salón de la fama del té, aquel lugar donde confluyen las personas creativas, que se inspiraron en la Camellia Sinensis para hacer algo distinto.
Así que la próxima vez que veas una bolsita de té, o que bebas un Sencha japonés, o que disfrutes de un blend aromático, recuerda a estas cuatro mujeres que soñaron en grande y se atrevieron a nadar contra la corriente para dejar una huella en el mundo.
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Muchas gracias.
Esta nota ha sido desarrollada íntegramente por el equipo de colaboradores de Tea Institute Latinoamérica y constituye material original de nuestra autoría cuya propiedad intelectual se encuentra protegida. Es por ello que cualquier reproducción total o parcial sin el consentimiento de Tea Institute Latinoamérica constituye una violación a los derechos de copyright internacionales.

Nota desarrollada por: Marión Garín
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